Yo, Tonya (Review)

Este artículo lo escribo para mí: para que jamás se me olvide cómo me siento ahora mismo. ¿Conocéis esa situación en la que te sientes muy triste o muy afectado por algo y decides quedar con tus amigos o verte un capítulo de X serie para que se te pase? Pues cuando salí de ver Yo, Tonya así me sentía, pero me pareció irresponsable por mi parte borrar esos sentimientos como si lo que hubiera visto fuera pura ficción.


Yo, Tonya (2017) (Drama, Biopic, Patinaje) [Coco]


Tonya Harding fue una patinadora artística estadounidense que a pesar de ser técnicamente la mejor de su época, digamos que no era la típica princesita a la que este deporte estaba acostumbrado. La carrera de esta mujer nunca fue fácil, pero en comparación con su vida privada era el séptimo cielo.


Yo no creo en el destino, pero hay ciertos oportunismos que asustan: qué coincidencia que el día 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, yo viese esta película.


Margot Robbie ha venido para demostrar que ella es mucho más que una cara bonita, haciendo que cada vez que la veamos en el reparto de una película sea un valor añadido, como podrían serlo Kate Winslett o Leonardo DiCaprio. A pesar de ser una actriz tan conocida, no te das cuenta de que está en pantalla: sólo vemos a Tonya, una patinadora tan delicada como un oso, e igual de fuerte.


Allison Janney ha ganado el Oscar interpretando a la madre de la protagonista. Un papel muy poco agradecido, mostrando la peor faceta de la figura maternal, pero que sirve para apreciar la versatilidad de esta talentosísima actriz que es de esas que siempre tienen unos papeles secundarios que hacen mejor a sus películas desde las sombras. Y la madre no es ni el único personaje bien interpretado, ni la única persona que es escoria en la vida de Tonya.


Este artículo lo escribo para ti: para que vayas a verla. Porque la película se lo merece. Porque el mensaje que transmite necesita ser difundido a los cuatro rincones de este mundo. Porque en realidad no es un mensaje, sino dos. Para empezar habla de la fortaleza de las mujeres, de que hay que denunciar la violencia doméstica, de que la discriminación por nuestro género, raza o estatus social son el cáncer de la humanidad, ya que todos somos personas.


Pero por otro lado, también denuncia cómo somos todos con las figuras públicas. Cómo disfrutamos amando a los famosos, pero también odiando. Yo siempre lo he dicho y lo sigo diciendo: la fama es una maldición. Por suerte con este blog no corro ningún peligro.


La historia avanza al ritmo que te pide el cuerpo: acelerada por momentos, breves instantes de paz, dando respiros y oportunidades para reflexionar. Para ello ayuda la música de los 80, que acompaña a la perfección añadiendo o quitando tensión cuando es requerido.


Este artículo lo escribo para ella: para pedirle disculpas en nombre de la humanidad. No os miento si os digo que volviendo a casa del cine, en cuanto despedí a mis amigos, me vine abajo. Eran tantas cosas que ni siquiera tenía claro por qué estaba llorando. Por favor, vedla. Os aseguro que no vais a perder el tiempo.


¿Qué nota le pones a una película que te deja la sensación de haber recibido una paliza? Una película que no quieres volver a ver, pero que a la vez sí quieres. Una película te hace tantísimo daño.


CALIFICACIÓN: A+




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